Programa de Conservación Patrimonial

El patrimonio existente tanto en museos, bibliotecas y archivos sufren una
constante amenaza, no solo por el paso del tiempo, sino, por problemas de
deterioro y pérdida de piezas.
Esto obedece a distintas causas, muchas veces interrelacionadas: Deterioros
químicos propios a los componentes de los materiales, condiciones ambientales en
las áreas donde se almacenan los objetos, desastres naturales, como terremotos,
incendios, inundaciones, hurtos y vandalismos pero principalmente,
almacenamiento y manipulación inadecuadas. La conservación patrimonial consta de
una variedad de tratamientos con el propósito de estabilizar físicamente los
materiales, prolongando de esta manera su supervivencia durante el mayor tiempo
posible en su forma original.
Este programa tiene por finalidad brindarle una serie de metodologías con las
cuales podrá llevar a cabo un control del estado de conservación de su
patrimonio.

Una tarea en conjunto

Cuando se planifica el proceso de intervención se debe tener en cuenta las
políticas de la institución.
La conservación de colecciones no es una tarea individualista, debe estar
planificada y consensuada por la Gerencia con el propósito de anteponerse a los
posibles obstáculos políticos, como a las deficiencias técnicas, o a la falta de
recursos, ya que gran parte del éxito del programa dependerá de la existencia de
fondo y a la apoyatura  de las metodologías recomendadas, como ser, contar con
la cooperación de otros empleados, o ante la necesidad de mejorar las
instalaciones edilicias, requerir la contratación de personal externo, tales
como Especialistas en Conservación, Arquitectos, Ingenieros etc. Se debe contar
con el apoyo desde el comienzo del proceso, el cuál estará documentado con
periódicos informes respecto del avance. Esto mantendrá a los administradores de
la institución que respaldan el proceso, debidamente informados.


PRESERVACIÓN PREVENTIVA

La preservación preventiva consta de adquisiciones, ordenamiento de colecciones,
limpieza de las instalaciones, control de acceso y una manipulación adecuada. El
programa de preservación preventiva es una tarea primordial, integral y
sistemática ya que es la esencia de este tipo de Instituciones.
El microclima debe estar controlado, para proveer un ambiente estable durante
todo el año, dentro de los parámetros recomendados, ya que esta es la base
esencial de toda metodología de preservación y conservación. Toda medida que se
haya tomado para prevenir el deterioro por efectos físicos o químicos, de poco
servirán si los materiales se alojan en condiciones ambientales deficientes.

Salvaguardar la información


Esta posibilidad debe ser tenida en cuenta principalmente con documentación en
riesgo, y consta en cambiar el soporte del material con el propósito de rescatar
la información que contiene.
Para ello podemos valernos de la microfilmación, como así también elaborar un
programa de digitalización. Estas tareas deben ser realizadas por personal
especializado en cada caso, ya que para cada una de ellas existen técnicas
especiales, que evitan poner en riesgo el documento, como así también
metodologías de preservación del nuevo material logrado.
Finalmente, se acude a tratamiento de conservación. Estos procedimientos sólo
deben ser realizados por profesionales.  Algunas Instituciones cuentan con
laboratorios de conservación y personal capacitados para estas tareas, dentro de
la institución. Las que no cuenten con esta posibilidad deben acudir a la
contratación externa, bien sea a un laboratorio o a conservadores
independientes.
Implementar un programa de preservación requiere tomar importantes decisiones.
Por tal es necesario estar muy informado sobre el grado u origen del deterioro,
se deben realizar análisis con el propósito de determinar la verdadera magnitud
del deterioro de la pieza, a fin de no cometer errores en el momento de la
intervención.

CAMBIOS DE FORMATO

La microfilmación, es un excelente recurso, debido a su practicidad. Los
investigadores tienen acceso a la información sin la necesidad de entrar en
contacto con el documento original.
Este tipo de soporte no solo es fácil de almacenar debido a su reducido tamaño,
sino que se conserva la información por un largo período, ya que no requiere,
como en el caso de la digitalización, de aparatos sofisticados. Su facilidad de
reproducción nos permite la creación de un archivo paralelo, ubicado en otro
edificio, quedando este como copia de resguardo.
Pero no debemos olvidar tomar los recaudos necesarios como con otros materiales
fotográficos.
Es importante conservar las películas en estuche o envases sellados.
La imagen digital nos permite almacenar tanto fotos como textos mediante la
computadora, y se pueden ver a través del monitor, imprimir o transmitir a
distancia, mediante un línea telefónica o una red.
A medida que evoluciona la tecnología digital se estudia su aplicación en la
conservación, aún no está considerada como un método archivístico duradero,
debido a la tecnología que se requiere para su recuperación. Por lo tanto hoy,
no podemos decir que remplaza a la microfilmación.
Este uso de la tecnología nos permite poner a disposición de los investigadores
el material, reduciendo enormemente el desgaste del documento original.


TEMPERATURA Y HUMEDAD RELATIVA

La temperatura y la humedad relativa en la preservación de colecciones de
bibliotecas y archivos es de gran importancia, debido a que valores inadecuados
provocan alteraciones en los materiales.
El calor y la humedad aceleran las reacciones químicas, y la proliferación de
hongos, contribuyendo de esta manera, al deterioro del patrimonio.
Como por el contrario la humedad muy baja, provoca resquebrajamientos en ciertos
materiales.
Por lo tanto debemos tener en cuenta el cambio de temperatura que se pudiese
originar durante el ciclo diario, ya que esta fluctuación provocaría la
dilatación y contracción de los distintos materiales alterándolos
significativamente. Por lo que se recomienda mantener un microclima
preferentemente estable, durante los 365 días del año, no mayor de 22°C y una
humedad relativa próxima al 50%.
Si estos parámetros no pudiesen llevarse a cabo por razones de fuerza mayor,
recomendamos  se mantengan niveles de temperatura y humedad estables, procurando
cambios graduales en las distintas estaciones del año.